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agonia romana v3 |
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- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 2010-03-10 | [Acest text ar trebui citit în espanol] |
Máximo Gorki contempla embelesado
el incendio del crepúsculo, la barrentina encarnada le quema las sienes y los cirros se derriten en oro líquido... Enclavada delante de Sebastopol una fábrica de carros de combate, castiga a esa atmósfera lanzando un latigazo metálico retrocede el silencio, y el novelista palpa su pecho ceñido con nívea camiseta evocando al magnate de la película que su última palabra se encontraba encerrada en la criptografía descifrada por un capullo de rosa... Ese guión escrito a la sombra del abedul crepita desde la pantalla, ninguna pluma egocéntrica podría representar el suceso sin prejuicios considerando que la escudilla sólo guarda una espinela rosada y la necesidad apremia, es necesario buscar la bisutería oculta en el halcón maltés la vastedad de la carretera sin final, profundiza una huella de tiranía asiática el incendio se hace evidente y la pantalla arde bajo el estruendo de la artillería de Casablanca; la actriz principal se fuga con el hombre equivocado la tarde está ardiendo, y los arreboles teñidos con una luz roja semejantes a las cosas que viajan a velocidades fantásticas se esfuman en la línea recta de la tarde... La pluma del novelista busca ese resplandor para soñar en los atardeceres. Jorge Ángel Luna Rosado Colombia
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